Sobre las fabulosas cuentas del Real Madrid
El Real Madrid ha vuelto a presentar una temporada económica marcada por cifras récord: ingresos históricos , EBITDA histórico y 26 años consecutivos obteniendo beneficios.
Son datos reales, verificables, que sitúan al club como uno de los líderes mundiales en generación de ingresos deportivos.Sin embargo, el comunicado pone el foco en esos récords mientras otros indicadores relevantes quedan en un segundo plano.
El primero es la evolución de la tesorería.
La caja ha pasado de 165,7 a 82,8 millones de euros en un solo ejercicio, un descenso del 50 %.
Es decir, el club ha reducido a la mitad su colchón de liquidez en apenas un año.
La explicación oficial también forma parte de la realidad: 161 millones de euros destinados a fichajes y 192 millones a inversiones en instalaciones, tecnología y plantilla.
Se trata de un importante esfuerzo inversor, pero también supone una reducción significativa del margen de liquidez disponible.¿Y la deuda?
Aquí aparece el aspecto más debatible de la presentación de las cuentas.
El Real Madrid destaca una deuda neta de apenas 8,7 millones de euros y una ratio deuda/EBITDA de 0,0 veces, excluyendo expresamente el proyecto de remodelación del Santiago Bernabéu.
Dicho de otro modo, el club presenta por un lado su actividad ordinaria, con una deuda prácticamente residual, y por otro la financiación específica del estadio, cuya inversión acumulada asciende ya a 1.407,7 millones de euros y cuyo préstamo dispuesto alcanza los 1.108,4 millones.
Esos 1.108,4 millones siguen formando parte del pasivo del Real Madrid.
Que el club los presente de forma separada para calcular determinados indicadores financieros responde a un criterio de presentación, pero no altera la existencia de esa deuda.
No se trata de una práctica ilegal ni excepcional; muchas empresas diferencian grandes proyectos de inversión para facilitar su análisis.
El club dispone, además, de argumentos razonables para hacerlo.
La remodelación del Bernabéu es una inversión finalista cuyo objetivo es financiarse mediante el incremento de los ingresos generados por el propio estadio.
De hecho, esos ingresos se han duplicado desde el inicio de las obras, y ese es un argumento de peso a favor de esa tesis.Pero una cosa es defender esa interpretación con datos y otra distinta construir el principal mensaje financiero alrededor de una deuda prácticamente nula excluyendo, precisamente, la partida que mayor peso tiene dentro del pasivo del club.
Las cuentas también reflejan fortalezas evidentes.
El EBITDA de 287,4 millones de euros y el beneficio neto de 26,3 millones subrayan una gestión operativa sólida.
El margen operativo mejora del 20,5 % al 23,5 %, y el hecho de que el club pertenezca a sus socios permite reinvertir íntegramente los beneficios, fortaleciendo año tras año su patrimonio neto.
En ese aspecto, el Real Madrid mantiene un modelo diferencial y coherente.Hay dos cuestiones que invitan a la reflexión.
La primera afecta a la liquidez.
Si la tesorería ha pasado de 165,7 a 82,8 millones de euros en un solo ejercicio, una simple extrapolación situaría la caja por debajo de los 42 millones al cierre de la próxima temporada.
Evidentemente, la realidad difícilmente evolucionará de forma tan lineal.
El propio club sostiene que la remodelación del Bernabéu está prácticamente finalizada, por lo que el principal foco de consumo de caja debería moderarse.
Sin embargo, si el esfuerzo inversor en fichajes continúa siendo elevado y aún quedan partidas pendientes de la obra, la presión sobre la liquidez seguirá existiendo.A esa evolución de la liquidez se suma otro indicador que merece atención.
La ratio de masa salarial sobre ingresos ha pasado del 43 % al 46 % en un solo ejercicio.
Sigue siendo un nivel excelente y muy por debajo de los umbrales que habitualmente se consideran prudentes en la industria del fútbol, pero refleja que el gasto estructural en plantilla está creciendo a un ritmo superior al de los ingresos.Por sí solo no constituye una señal de alarma, pero sí un cambio de tendencia respecto a la disciplina salarial que el Real Madrid había mantenido durante los últimos años.
Unido a la reducción de la tesorería y al elevado esfuerzo inversor realizado en fichajes, dibuja un escenario en el que la generación de ingresos deberá seguir creciendo para mantener el mismo equilibrio financiero.En ese contexto cobran importancia los 475 millones de euros en pólizas de crédito no dispuestas.
Constituyen un importante respaldo financiero, aunque conviene distinguir entre disponer de financiación y tener liquidez propia.
Mientras las pólizas permanezcan como una red de seguridad, representan una fortaleza.
Si algún día fueran necesarias para sostener la actividad ordinaria, el escenario sería distinto.La segunda cuestión es más estructural.
Gran parte de la fortaleza patrimonial del Real Madrid —624 millones de euros de patrimonio neto— descansa sobre un elemento estatutario: el club pertenece a sus socios y no reparte dividendos.
Todo el beneficio permanece dentro de la entidad y pasa a reforzar su patrimonio.Si en un escenario futuro el modelo de propiedad cambiara y el club pasara a tener accionistas con derecho al reparto de beneficios, esa lógica financiera también cambiaría.
Una parte del beneficio dejaría de incrementar el patrimonio para convertirse en dividendos.
No significa que el club fuera automáticamente más débil, pero sí que la fortaleza patrimonial actual responde, en buena medida, al modelo de gobierno vigente.En definitiva, las cuentas reflejan un club con una extraordinaria capacidad para generar ingresos y mantener una gestión operativa sólida.
Al mismo tiempo, contienen elementos, como la evolución de la tesorería, el incremento del peso de la masa salarial sobre los ingresos o el tratamiento de la deuda del Bernabéu, que también forman parte de la fotografía financiera y merecen analizarse con la misma atención que las cifras récord. ...
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