Una nube de humo nociva recibe a la Selección en Nueva York
Algo extraño pasaba cuando los jugadores de la Selección española aterrizaron en Nueva York el miércoles por la noche: olía a quemado.
No era una sensación, ni un invento de la mente: el escenario de la final, como buena parte del Medio Oeste y del Noreste de EE.UU. está tomado por una masa de humo proveniente de cientos de incendios descontrolados en el vecino del norte, en Canadá.Luis de la Fuente, Lamine Yamal y el resto de la expedición española llegaron por la noche, un día después de haber fulminado a Francia en las semifinales y haber conseguido el billete para la final que se disputará aquí el domingo, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey.
Quizá por ser esas horas, ya con poca luz, es probable que no percibieran que se trataba de un día brumoso.
Los rascacielos más distantes aparecían difuminados por la fina capa de humo que ha tomado la ciudad, que quedó teñida de un leve tono amarillento.
Algunos neoyorquinos abrieron un cajón que llevaba un par de años cerrado y recuperaron las mascarillas de la pandemia de Covid-19 para salir a la calle.
Todo eso ocurría en el escenario donde se disputará la final del Mundial de este domingo y en el que los jugadores deberán entrenarse los días previos.
Pero se espera que la previsión meteorológica traiga buenas noticias.Las temperaturas récord que está registrando Norteamérica han empeorado el impacto de los cientos de incendios que sufre Canadá, en especial en la región de Ontario.
En lo que va de verano, se han quemado casi 1,9 millones de hectáreas en el país.En algunas zonas de Canadá, eso ha provocado que el nivel de alerta por aire nocivo esté en su nivel más alto, 10 de 10.
En el vecino del sur, la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en sus siglas en inglés) ha registrado niveles nocivos de contaminación del aire en toda el área que va desde los Grandes Lagos a la costa Este.
La EPA tiene un sistema de medición de la calidad en el aire, según el cual un nivel superior a 150 es considerado «malo para la salud» y superior a 300 es «peligroso».
En algunas zonas del Medio Oeste, como Mineápolis, el miércoles se llegó a 287.
En la ciudad de Nueva York, donde el humo se podía ver y oler, y donde las autoridades emitieron alertas por contaminación del aire, se llegó a 192.
La calidad del aire también ha provocado retrasos de vuelos en toda la región.A partir de 150, las autoridades recomiendan a todo el mundo «reducir las actividades que requiera de un esfuerzo prolongado o intenso» y «descansar a menudo durante las actividades al aire libre».
A partir de 200, la recomendación es «evitar» ese tipo de actividades, mientras que a partir de 300 hay que «evitar cualquier actividad física al aire libre» y las personas de riesgo deben «permanecer adentro y mantener un nivel de actividad bajo».Además de la contaminación del aire, el miércoles fue un día de mucho calor en Nueva York, con sensación térmica de cuarenta grados .
Estas condiciones deberían mejorar con el paso de los días y cuando se acerque el día de la final.
Por ejemplo, se espera reducción de la temperatura para el sábado, donde además podrían registrarse lluvias y tormentas que mejoren la situación de la masa de humo que se mueve sobre Nueva York.Pero, de momento, la alerta seguirá en pie para todo el día del jueves, donde se espera que el nivel de contaminación esté en el entorno de 200, según el baremo de la EPA.Todo esto está todavía muy lejos de lo que se vivió en Nueva York en junio de 2023 , también por culpa de una masa de humo llegada desde incendios de Canadá.
Entonces el nivel de contaminación llegó a 465, con la ciudad teñida de un color naranja extraño, propio de una película de ciencia ficción.Está por ver si la Selección decide hacer cambios en sus planes de entrenamiento.
Y, sobre todo, si la situación no mejora y la final se celebra en medio de una nube de humo.
Al contrario de Dallas, donde España ganó su billete a la Final, o de Atlanta, donde lo ha hecho Argentina, el estadio de Nueva York/Nueva Jersey no tiene techo y la final es vulnerable a las tormentas -supondrían retrasos si hay aparato eléctrico en las inmediaciones-, al calor extremo o a la lluvia copiosa -desluciría el espectáculo deportivo- y, de forma menos esperada, a una capa de humo. ...
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