China amenaza al mundo con su capacidad nuclear desde el mar

Algunos misiles balísticos que portan ojivas nucleares y otros, mensajes.
El que China lanzó este lunes pertenece al segundo grupo, y ha servido para advertir al mundo no solo de sus crecientes capacidades militares , sino también de su disposición a emplearlas.El proyectil fue disparado desde un submarino de propulsión nuclear y se precipitó «con precisión dentro de la zona designada» del Pacífico Meridional, de acuerdo a la enfatizada gramática de Xinhua. «El lanzamiento formaba parte de un entrenamiento anual rutinario, se ajustó a derecho y a las prácticas internacionales y no iba dirigido contra ningún país ni objetivo concreto», añadió la agencia oficial mediante un comunicado reproducido a posteriori por el ministerio de Defensa, en reveladora inversión del proceso periodístico. «Se trata de la primera prueba de vuelo conocida, a alcance completo o casi completo, de un misil balístico de largo alcance disparado desde un submarino chino hacia aguas profundas del Pacífico», destaca Tong Zhao, investigador del Carnegie Endowment for International Peace. «Desde hace tiempo se daba por hecho que China podía hacerlo, pero es la primera demostración pública».Noticia relacionada No No Sacudida en la cúpula militar Traición nuclear y Taiwán: la purga que deja al Ejército chino sin más mando que Xi Jaime SantirsoEl régimen desvela así otro vértice de su «tríada nuclear», es decir, la posibilidad de disparar armas nucleares desde tierra, mar y aire, lo que garantiza la capacidad de respuesta incluso en el caso de que alguno de los sistemas sea destruido por el enemigo en un hipotético conflicto.
Durante décadas China contó con una fuerza atómica limitada, basada en gran medida en misiles terrestres, pero estos avances le colocan a la par con Estados Unidos y Rusia.
El último ensayo se remonta a septiembre de 2024, cuando China disparó un misil balístico intercontinental cargado con una ojiva de prueba desde tierra firme. «Esto abre la puerta a preguntarse si el siguiente paso será la prueba pública de un misil balístico lanzado desde un avión, con la que China completaría la exhibición de su tríada nuclear», plantea Zhao.Vecinos preocupadosLa actualidad dota al suceso de múltiples significados.
La prueba, por ejemplo, se produjo unas pocas horas después de que Australia y Fiji firmaran un acuerdo de mutua defensa.
El país oceánico trata así de contrarrestar la creciente influencia del gigante asiático en el Pacífico, y ya ha alcanzado tratados similares con Vanuatu y Papúa Nueva Guinea.
Su primer ministro, Anthony Albanese, criticó el lanzamiento como «un acto provocativo que desestabiliza la región».
Entre los interpelados está también Japón, pues el ensayo se produjo en vísperas del aniversario de la lucha contra la invasión de las fuerzas imperiales que coincidió con la II Guerra Mundial. «Las actividades militares de China, unidas a su falta de transparencia, se han convertido en motivo de grave preocupación para Japón y la comunidad internacional», denunció el secretario jefe del Gabinete, Minoru Kiraha, quien aludió a las operaciones en torno al archipiélago y el acusado aumento del gasto en defensa.
Una de las rutas previstas para el proyectil, de hecho, hubiera sobrevolado su territorio.
La relación entre los países vecinos atraviesa una profunda crisis originada por la agresiva reacción del régimen a unas palabras de la primera ministra Sanae Takaichi, quien en noviembre dio a entender que Japón podría prestar apoyo a EE.UU. en caso de crisis militar en Taiwán.Nueva Zelanda, por su parte, denunció que el misil cayó en la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur.
Esa fue instaurada en 1986 por el Tratado de Rarotonga, al cual China se adhirió en 1987, motivado en su origen por el impacto medioambiental de las detonaciones realizadas en el pasado por EE.UU., Francia y Reino Unido.Xi Jinping reconstruye la cúpula militar del régimen Mientras la OTAN celebraba en Ankara una reunión anual destinada a complacer a Donald Trump, China iniciaba unas maniobras militares conjuntas con Rusia frente a la costa de Qingdao.
El pasado viernes, además, el líder chino Xi Jinping incorporó a la Comisión Militar Central a dos nuevos generales, Zhang Shuguang y Wang Gang.
Ambos, junto a Zhang Shengmin, conformaron una triste foto de cuatro.
El máximo órgano del Ejército Popular de Liberación había quedado diezmado por sus purgas, una falta de liderazgo que limita su capacidad operativa a corto plazo.Los medios oficiales han recurrido a la comparativa con EE.UU. para equiparar su capacidad operativa y, a la vez, rebajar la agresividad de su ensayo armamentístico.
Sin embargo, median sustanciales diferencias entre unos y otros. «EE.UU. paga un alquiler por utilizar un blanco acordado en territorio de un país aliado, fuera de la zona delimitada por Rarotonga, conforme a un calendario publicado con años de antelación», incidía en redes sociales Dominic Meagher, investigador de la Australian National University.«China, en cambio, hizo caer su misil en alta mar, dentro de la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur, junto a las zonas económicas exclusivas de varios Estados a los que no solicitó autorización, tras un simulacro de aviso emitido apenas un día antes».
China mantiene una política de «no primer uso» de armas nucleares, pero al mismo tiempo ha impulsado el desarrollo de su arsenal atómico como elemento central de la modernización de sus fuerzas armadas.En su último informe sobre las capacidades militares de China, publicado a finales de 2025, el Pentágono estimó que el régimen dispone de unas 600 ojivas nucleares, cantidad que, al ritmo actual de producción, podría rebasar el millar antes de 2030.
De acuerdo al organismo, este acopio formaría parte de la preparación ante la posibilidad de que una invasión de Taiwán derive en un enfrentamiento bélico con EE.UU. ...
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