El último regalo de Paddy McNally a Sarah Ferguson: el magnate de la Fórmula 1 que podría protegerla incluso después de muerto

La muerte de Paddy McNally ha vuelto a colocar a Sarah Ferguson en el centro de la actualidad británica.
El fallecimiento del empresario, considerado una de las figuras más influyentes de la Fórmula 1, no solo ha sacado a la luz el estrecho vínculo que mantuvo durante décadas con la exduquesa de York, sino que también ha desatado las especulaciones sobre si quiso seguir ayudándola incluso después de su muerte.Según publica la prensa británica, McNally habría sido uno de los grandes apoyos de Sarah Ferguson en los últimos años, especialmente después de que ella y el expríncipe Andrés abandonaran Royal Lodge en plena tormenta provocada por el caso Epstein.
Ahora, con el magnate fallecido a los 88 años y una fortuna estimada en cientos de millones de libras, todas las miradas están puestas en su testamento.Lejos de tratarse de una amistad reciente, la relación entre ambos se remonta a más de cuatro décadas y sobrevivió al matrimonio de Ferguson con el hijo de Isabel II, a su divorcio y a los numerosos escándalos que marcaron su vida pública.Un refugio en Suiza cuando más lo necesitabaDurante los últimos meses, uno de los grandes interrogantes para la prensa británica era dónde se encontraba Sarah Ferguson tras abandonar Royal Lodge, la residencia de Windsor en la que había seguido viviendo junto a su exmarido pese a su divorcio.La respuesta llegó tras la muerte de Paddy McNally.
Según 'The Telegraph', la exduquesa encontró refugio en Les Gais Lutins, el exclusivo chalet que el empresario poseía en Verbier, en los Alpes suizos.
Una información que coincide con la publicada por 'The Sun', que cita a un conocido de ambos: «Paddy siempre cuidó de Sarah y, a veces, a lo largo de las últimas cuatro décadas, ella necesitó de muchos cuidados.
Nunca la abandonó en vida y, hasta en sus últimos días, le ofreció un refugio seguro en su casa de Verbier».Ese chalet ya había desempeñado un papel importante décadas atrás.
Tras anunciarse su divorcio del expríncipe Andrés en 1996, McNally abrió de nuevo las puertas de su vivienda para acoger a Sarah Ferguson y a sus hijas, Beatriz y Eugenia, en uno de los momentos más delicados para la familia.Un romance que cambió el rumbo de su vidaMucho antes de convertirse en miembro de la Familia Real británica, Ferguson trabajó como niñera de los hijos de Paddy McNally. Él era un empresario de éxito, viudo y más de veinte años mayor que ella, que había construido un imperio alrededor de la Fórmula 1 gracias a la gestión de patrocinios y servicios comerciales.Entre ambos surgió una relación sentimental que, según recuerdan varios medios británicos, se prolongó durante aproximadamente tres años.
El romance terminó después de que McNally rechazara una propuesta de matrimonio planteada por Ferguson durante el Gran Premio de Italia.Poco tiempo después, la entonces joven aristócrata inició su relación con el príncipe Andrés, con quien se casaría en 1986.
Sin embargo, la ruptura nunca significó el final del vínculo entre ambos.
McNally continuó siendo una de las personas de mayor confianza de Sarah Ferguson y una figura a la que recurría siempre que atravesaba momentos complicados.Paddy McNally y Sarah Ferguson.
RedesLas especulaciones sobre una posible herenciaLa muerte del empresario también ha abierto otro frente: el de una posible ayuda económica póstuma para la exduquesa.Según publica 'The Sun', el biógrafo Andrew Lownie considera perfectamente posible que Paddy McNally hubiera querido proteger económicamente a Ferguson en su testamento. «No le sorprendería» que la hubiera incluido entre sus herederos y añade: «Fue muy, muy bueno con ella», señala el experto en declaraciones recogidas por el tabloide británico.La posibilidad cobra especial relevancia porque Sarah Ferguson ha atravesado en los últimos años importantes dificultades económicas derivadas del cierre de algunos de sus negocios y de la pérdida de varios patronazgos tras conocerse sus vínculos indirectos con el caso Epstein.
Aunque, por el momento, no existe confirmación oficial sobre el contenido del testamento, la prensa británica coincide en señalar que McNally nunca dejó de velar por quien fue uno de los grandes amores de su juventud.«Siempre que quería consejo acudía a él»Más allá de cualquier especulación económica, las palabras que la propia Sarah Ferguson dedicó hace años a Paddy McNally reflejan la importancia que tuvo en su vida.En el libro de Andrew Lownie, la exduquesa recordaba al empresario con enorme cariño: «Me enseñó muchísimo sobre la vida.
Siempre que quería consejo acudía a él porque tenía una gran sabiduría del mundo.
Parecía haber visto y hecho de todo».Esa confesión resume una relación que sobrevivió al paso del tiempo, al matrimonio de Sarah con el expríncipe Andrés, al divorcio y a las numerosas crisis que marcaron su vida pública.
Ahora, tras la muerte del magnate de la Fórmula 1, esa historia vuelve a ocupar titulares con una pregunta que sigue sin respuesta: si el hombre que nunca dejó de ayudarla quiso seguir haciéndolo incluso después de su muerte. ...
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