미디어 커버리지1건1개 미디어
정치
진보 성향

¿Puede una nueva técnica hacer más resistente el hielo del Ártico? Un ensayo logra engrosarlo hasta 32 centímetros en un solo verano

elDiario.es

Cambio climático - Los ensayos realizados durante varios inviernos evaluaron si una cubierta más gruesa puede conservarse durante más tiempo y ofrecer protección limitada frente al aumento de las temperaturas

El verano empieza a ganar terreno cuando la capa helada se rompe antes, se forma más tarde y deja amplias zonas del océano expuestas. Para 2030 seguirá existiendo hielo marino en el Ártico, aunque algunos veranos podrían acercarse a una cobertura mínima, con menos de un millón de kilómetros cuadrados.

Esa situación suele describirse como un Ártico casi libre de hielo y resulta distinta de una desaparición completa durante todo el año. El invierno todavía permitiría que parte del océano volviera a congelarse, pero la capa sería más joven, fina y vulnerable al calor de los meses siguientes. La pérdida altera los desplazamientos sobre el hielo, reduce las zonas de caza y facilita que el oleaje alcance la costa con mayor fuerza.

La cuestión ya ha dejado de ser si quedará alguna placa helada en 2030 y se centra en cuánto durará, qué extensión conservará y qué medidas pueden retrasar su deterioro.

Real Ice ensayó una nueva capa helada en Nunavut

Ese deterioro ha llevado a Real Ice a probar en Cambridge Bay, dentro del territorio canadiense de Nunavut, un método que añade agua marina sobre la superficie durante el invierno para crear una capa nueva. La NASA y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos calculan que la extensión del hielo ártico ha caído más de un 12% por década desde el comienzo de las mediciones por satélite.

Las proyecciones citadas por Mongabay sitúan el primer verano casi libre de hielo durante la década de 2030, mientras la reducción amenaza la movilidad, la pesca y la caza de las poblaciones indígenas.

La propuesta recupera una práctica utilizada desde hace décadas para construir carreteras heladas, preparar plataformas y conservar pistas de hockey. Las bombas extraen agua bajo la placa y la extienden sobre la nieve, que queda empapada y acaba congelándose. Al perder parte de su capacidad aislante, esa cubierta permite que el aire frío favorezca también el crecimiento del hielo desde abajo.

La pérdida de espesor cambió la prioridad de los científicos

Edward Blanchard-Wrigglesworth, profesor asociado de investigación en la Universidad de Washington, y Andrea Ceccolini, director ejecutivo de Real Ice, explicaron a Live Science que el procedimiento puede reforzar caminos y superficies de trabajo.

Steven Desch había planteado en 2017 una versión mucho mayor mediante millones de bombas impulsadas por el viento. Ceccolini recordó a Mongabay el elevado presupuesto de aquella propuesta: “Era un método completamente disparatado y carísimo, ya que entonces lo valoró en 500.000 millones de dólares”.

Las primeras mediciones mostraron un hielo más resistente

El primer ensayo científico de campo se desarrolló durante el invierno de 2024 a 2025 y sus resultados aparecieron el 22 de mayo en Earth’s Future. El equipo preparó ocho zonas tratadas y tres áreas de control, con bombas sumergibles que consumían menos electricidad que una tostadora.

Cada parcela recibió una o dos aplicaciones de hasta 20 centímetros de agua, mientras las áreas de control quedaron intactas. Al terminar el invierno, algunas zonas tratadas habían ganado hasta 32 centímetros frente a las demás, una diferencia similar al adelgazamiento acumulado por el hielo ártico durante los últimos 50 años.

El deshielo reducirá el hielo estival del Ártico durante la próxima década

La ventaja continuó durante el periodo de deshielo, desde finales de mayo hasta septiembre. Las parcelas tratadas conservaron mayor espesor, perdieron hielo a un ritmo menor y devolvieron una cantidad superior de radiación solar al espacio. En pruebas posteriores, todavía pendientes de publicación, la diferencia alcanzó 50 centímetros al inicio de la temporada de fusión de 2026, según The Guardian.

Ceccolini describió para Mongabay el contraste que encontró el equipo periodístico al pasar de las lagunas de agua acumuladas sobre la superficie a la zona intervenida: “Era como una isla blanca, más gruesa, brillante y muy amplia”.

Las comunidades inuit esperan mejorar sus desplazamientos invernales

La posible utilidad de esta técnica se aprecia con especial claridad a escala local. Un hielo más grueso puede facilitar los recorridos invernales, proteger áreas de caza y retrasar la erosión de localidades costeras.

Real Ice presentó sus planes a la población de Ikaluktutiak, diseñó las pruebas junto a colaboradores locales y obtuvo permisos de instituciones de Nunavut. La Ekaluktutiak Hunters and Trappers Organization entregó una carta de apoyo, aunque no respondió a las preguntas de Mongabay antes de la publicación.

Kyle Weese, guía inuit que participa en el proyecto, defendió ante The Guardian la necesidad de estudiar los cambios para adaptar las actividades tradicionales: “Es bueno saber cómo está cambiando para poder adaptarnos e intentar conservarlo”.

Los expertos piden prudencia ante los posibles efectos ambientales

La dimensión requerida para actuar sobre una parte amplia del océano plantea el obstáculo principal. Un cálculo publicado en 2016 estimó que harían falta diez millones de bombas para intervenir únicamente el 10% del Ártico y 100 millones para cubrirlo entero.

Real Ice estudia robots submarinos capaces de operar con menor intervención humana y ya ha probado en Finlandia un prototipo desarrollado junto al BioRobotics Institute de Pisa. Aun así, el despliegue exigiría mantenimiento, energía, financiación y acuerdos políticos durante años.

Las pruebas buscan retrasar la pérdida del hielo ártico

Las dudas también alcanzan a los ecosistemas y a la gobernanza. Una revisión publicada en 2025 en Frontiers in Science consideró que estas intervenciones resultan peligrosas para el medio ambiente y poco viables a la escala necesaria.

Shaun Fitzgerald, director del Centre for Climate Repair de la Universidad de Cambridge, comparó la cautela requerida con la evaluación de medicamentos: “Los nuevos fármacos pueden ayudar mucho a las personas, pero tenemos que actuar con muchísimo cuidado y entender cuáles son los riesgos”.

Ceccolini admite que el engrosamiento artificial únicamente puede ganar tiempo mientras caen las emisiones, ya que una subida prolongada de la temperatura acabaría superando cualquier intervención local. El futuro del hielo en 2030 dependerá así de dos ritmos distintos, el de unas pruebas capaces de proteger zonas limitadas y el de una descarbonización que determine cuánto océano podrá volver a congelarse cada invierno. ...

전문 보기

이 뉴스, 어떠셨어요?

탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요

관련 뉴스

관련 뉴스 제보는 로그인 후 가능합니다.