Juana Rivas afirma que lleva un año sin saber nada de su hijo menor

El 25 de julio de 2025, tras un proceso judicial que se prolongó siete meses, Daniel, el hijo menor de edad de la granadina Juana Rivas y el italiano Francesco Arcuri, regresó a la isla de Cerdeña para vivir con su padre, quien tiene la custodia concedida por un juez.
Desde entonces apenas se ha sabido más del más que controvertido caso, salvo que Arcuri y Rivas siguen inmersos en otros procesos; él por presuntos malos tratos y ella por el supuesto secuestro del menor.El silencio informativo se ha roto este lunes 27 de julio, cuando ha trascendido la existencia de una carta de Juana Rivas en la que asegura que desde entonces no ha podido comunicarse con su hijo.
Ni ella ni nadie de su familia.
El motivo que alega es que Francesco Arcuri se lo impideEn la carta cuenta que en la madrugada del pasado 31 de mayo recibió una llamada de una amiga residente en Carloforte (Cerdeña) en la que se le informaba de que estaban viendo allí a Daniel en una silla de ruedas, transportado «por otros adolescentes ».La granadina relata que, desde entonces, ha hecho «insistentes llamadas» y que su exmarido no le ha contestado nunca salvo para decir, una vez, que el niño «está muy bien», algo que a ella le parece claramente insuficiente.
Ya ha avisado de esa circunstancia «a las autoridades italianas».Rapidez aquí, lentitud allíTambién lamenta la lentitud con la que a su entender se está desarrollando el juicio contra Arcuri por presuntos malos tratos, algo que contrasta, dice, con la «rapidez» que sí han mostrado los órganos judiciales españoles en las causas en las que ella ha sido acusada.
Mantiene, en ese sentido, que pese a que el juicio contra Francesco Arcuri comenzó el18 de septiembre de 2025 en Italia después de cuatro años de instrucción, «a día de hoy, aún ni tan siquiera se han escuchado a todos los testigos».
La próxima sesión está fijada para finales de noviembre de 2026.Mientras se juzga este caso, agrega, una de las dos presuntas víctimas, «está bajo el control exclusivo y absoluto (sin contacto con ningún familiar) de su presunto agresor».
Se refiere, obviamente, a Daniel, que tenía 12 años cuando se marchó con su padre.
Sin embargo, una de las trabajadoras sociales que le ha visto a lo largo de este año y que declaró el pasado 2 de julio en la última sesión del juicio contra Arcuri celebrada hasta ahora, dijo que el chico está «bien integrado en Italia con su padre» y que no ha observado señal alguna de malos tratos. ...
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