Manolo Lama y su undécima final: «Antes éramos un país de perdedores, ahora lo somos de ganadores»

Al otro lado del teléfono se escucha el bullicio de un aeropuerto.
De fondo, la voz de una azafata pide con insistencia que detenga la llamada.
Manolo Lama apura los últimos minutos antes de embarcar rumbo a Nueva York para narrar una nueva final del Mundial .
Lo hace con la tranquilidad de quien ha vivido once Copas del Mundo, aunque con la misma ilusión del periodista que hace cuatro décadas cruzó el Atlántico por primera vez.
Desde México 86 hasta la final de este domingo, sus narraciones han acompañado a varias generaciones de españoles y han puesto voz a algunos de los momentos más felices de la historia de la Selección .
Ahora, mientras la megafonía le recuerda que es hora de despegar, el periodista de Cope hace un último repaso a cuatro décadas de Mundiales, recuerdos y emociones.Lo dice sin rodeos.
Han pasado 40 años desde que, casi como un periodista debutante, aterrizó en México. «Era un niño y ahora soy un viejo», bromea.
Pero enseguida matiza que hay algo que no ha cambiado: «Sigo teniendo la misma ilusión».
Quizá la verdadera transformación no haya sido la suya, sino la de España. «Antes éramos un país de perdedores; ahora somos un país de ganadores », resume.
Para él, el cambio de mentalidad comenzó aquellos cuartos en Viena de la Eurocopa de 2008 en la que España eliminó a Italia en los penaltis.
Desde entonces, asegura, los deportistas españoles dejaron de competir para empezar a ganar.Hablar de un Mundial con Lama es hablar de emociones.
Ha narrado finales de Champions, Eurocopas y prácticamente todo lo que un periodista deportivo puede soñar, pero insiste en que no hay nada comparable a una Copa del Mundo. «Una final del Mundial la ve todo el mundo.
Te guste o no el fútbol, sabes que estás ante el mayor acontecimiento deportivo del planeta ».
Y eso, después de tantos años, sigue imponiendo.
Sin embargo, y pese a la magnitud del escenario, no es un hombre de rituales .
Reconoce ser supersticioso en la vida, pero no delante del micrófono.
Tampoco prepara grandes discursos. «Un narrador tiene que contar lo que está pasando, no lo que cree que va a pasar».
Por eso asegura que sus mejores frases –como el mote de «el santo» o «la mujer barbuda» con los errores defensivos groseros– nunca estuvieron escritas. «Yo narro con el sentimiento.
Digo lo que me sale.
Por eso unas veces digo barbaridades y otras veces digo cosas que a la gente le gustan».«Un narrador tiene que contar lo que está pasando, no lo que cree que va a pasar»En esta Copa del Mundo, España todavía no ha tenido que medirse a la lotería de los penaltis.
Eso significa que Lama aún no ha recurrido a una de sus señas de identidad: encomendar cada lanzamiento a vírgenes, santos y patronos de todos los rincones de España.
Una costumbre que, según cuenta, nació de forma completamente espontánea durante la Eurocopa de 2008. «Soy creyente y me salió del alma».
No hubo estrategia ni guion.
Solo nervios, fe y un micrófono abierto.Los que le acompañarán y los que noA lo largo de estos once Mundiales, de Ciudad de México a Nueva York, Lama ha compartido retransmisiones con muchos compañeros.
Sin embargo, este ha sido el primero en mucho tiempo sin Pepe Domingo Castaño , fallecido en 2023.
Reconoce que su ausencia se nota, aunque explica que sigue muy presente cada vez que arranca 'Tiempo de Juego'. «Físicamente no está, pero su alma sigue con nosotros.
Cuando escuchas a Heri, a Andrea, a Mansilla o a Armenteros, también estás escuchando a Pepe».Con quien sí volverá a compartir micrófono es con su inseparable compañero de fatigas, Paco González .
Eso le lleva a recordar uno de los episodios más agridulces de su carrera.
Ambos llevaban media vida soñando con narrar un Mundial conquistado por España.
Cuando por fin llegó, en Sudáfrica 2010, las circunstancias hicieron que no pudieran contarlo juntos. «Nos miramos desde la distancia y los dos pensamos lo mismo: toda la vida esperando esto... y no lo hemos podido vivir juntos».
Ahora, dieciséis años después, una nueva final les brinda la oportunidad de vivir, esta vez codo con codo, el sueño de la segunda estrella.
Para que eso ocurra, España deberá superar a la Argentina de Messi.
Para Lama, el rosarino es «el mejor jugador de la historia», un rival que engrandecería todavía más el título. «Si España consigue ganarle, el mérito sería doble.
Seríamos campeones del mundo derrotando al mejor jugador que ha dado este deporte».Después de cuatro décadas, miles de retransmisiones y algunos de los momentos más felices del deporte español, Manolo Lama se ha convertido en una parte inseparable de la banda sonora de la selección.
Sin embargo, no quiere que de estas gestas se recuerde su voz. Él lo tiene mucho más claro. «Quiero que se recuerde a la Selección española» . ...
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