Messi, de caminar a ser invisible

ONP Summary
Spain clinched the 2026 World Cup by defeating Argentina 1-0 in extra time, with midfielder Ferran Torres scoring in the 106th minute. The victory marked Spain's second World Cup title, 16 years after their previous championship, in a final featuring the tournament's debut Super Bowl-style halftime entertainment program.
Ocho goles (21 en total en seis Mundiales), pero ninguno desde octavos.
De más a menos en el torneo, de caminar a convertirse en invisible en la final.
Messi deja el fútbol de élite sin su deseada segunda estrella en su peor partido.
Ningún disparo, ni dentro ni fuera, ninguna ocasión.
De largo, su peor encuentro del Mundial.El partido de Messi comenzó con un mini juego psicológico.
Como si con él no fuera el asunto, se agachó y se puso a atarse los cordones de las botas justo en la cuenta atrás.
Cuando faltaban dos segundos, ahí seguía todavía.
Reaccionó a tiempo para ponerse de pie y poner el balón en movimiento.
Lo tenía todo controlado.
Y estudiado.Fue una de las pocas veces que tocó el balón en la primera mitad.
De hecho, tardó quince minutos y treinta segundos en volver a tener la pelota en sus pies.
Bueno, realmente en su pecho.
Al cuarto de hora de partido recibió de Lisandro un balón, cinco metros por delante del círculo central, y enseguida Baena, que perseguía su espalda, le mandó al suelo con un ligero empujón.
Y una disculpa.Como en el resto del Mundial, Messi anduvo a trote ligero, también en las pocas veces que Argentina intentaba presionar la salida de balón de España.
No lo hacía con demasiada convicción.
Más por molestar algo que por otra cosa, pero Leo estaba fuera de carta.
Como casi siempre en su carrera.El capitán de Argentina aprovechaba para acostarse a la derecha cuando España atacaba con Cucurella y Baena por el flanco zurdo.
Desde ahí ha dibujado muchas de las mejores jugadas de su carrera.
O se ha sacado centros ganadores, como el que le puso con la derecha a Lautaro en las semifinales contra Inglaterra.
Pero estaban atentos Laporte y Rodri para ocupar ese espacio que Messi buscaba ante la ausencia de los dos jugadores de la banda izquierda española.En el área, poco.
O nada.
No tenía mucha presencia Argentina, ni tampoco Leo.
Buena noticia para España.
Cuanto más lejos estuviera Messi de su radio de acción favorito, mejor.
Un pase a la carrera de Julián, desde el carril central, poco después de la pausa de hidratación, con el delantero del Atlético en fuera de juego, fue lo más «notable» de un discreto primer acto de Messi, con cero remates sobre la portería española.No ayudaba nada el estado del césped, excesivamente seco.
Ni la manta de agua que cayó el sábado en Nueva York, ni el riego que se le echó al césped antes del inicio, en las pausas de hidratación y durante el descanso, ayudaron a darle dinamismo a la rodadura de la pelota.Del vestuario regresó el mismo Messi.
Con España como clara dominadora del tempo del partido y monopolizando el balón, Leo no tenía nada que hacer.
Su equipo apenas pasaba del centro del campo e insistía en un partido de bloque medio y bajo, con Messi como el único argentino descolgado y sin obligaciones defensivas.El paso de los minutos, el calor y una España cada vez más ofensiva convertían la presencia de Messi en simbólica, pero precisamente esa sensación de que Leo no estaba sobre el campo alimentaba más que nunca la idea de que, con media acción de ataque, podía hacer jaque mate.La acción más «peligrosa» de esta segunda mitad fue una carrera en el 83 por banda derecha, desde campo propio, en la que, tras recorrer diez metros, lanzó la pelota para el esprint de Giuliano.
Allí acudió Cucurella para una de sus muchas coberturas.
También le sacó una obstrucción a Laporte cuando el reloj estaba a punto de marcar el 90.
Faltita de listo que generó mínima zozobra argentina.Preludio del momento de más protagonismo de Messi en la segunda mitad.
Más de dos minutos comiéndole la oreja a Vincic tras la segunda amarilla a Enzo.
Muy de Leo esa presión sobre el colegiado, como el que no quiere la cosa, aprovechando su indiscutible aura.
Afortunadamente, no le sirvió de nada.
La patada de Fernández a Cubarsí no tenía discusión.Como tampoco la tuvo el inexistente partido de Messi.
Quiso volver a aparecer tras el gol de Ferran, pero ya era.
No se puede ganar siempre andando. ...
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