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La pequeña playa de Almería rodeada de acantilados de roca, con forma de media luna y aguas turquesas

elDiario.es

El origen de su nombre está ligado al antiguo trabajo del esparto, mientras que su ubicación junto al límite con Murcia le da una singularidad territorial poco común en la costa mediterránea
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El tramo de costa que va de Almería a Murcia combina playas amplias, zonas urbanizadas y pequeñas calas resguardadas por formaciones rocosas. Dentro de este último grupo se encuentra la playa de Los Cocedores, también llamada Cala Cerrada, situada justo en el límite entre los municipios de Pulpí y Águilas. Esa ubicación entre dos provincias y comunidades autónomas, es parte de lo que la hace diferente y la convierte en un punto de conexión entre ambos litorales.

La cala destaca por su tamaño reducido y por su forma semicircular, que frena la entrada directa del oleaje. Tiene unos 150 metros de longitud y alrededor de 20 de anchura media, con arena fina y de tono dorado. Frente a la orilla, el agua suele mantenerse tranquila en condiciones normales, mientras que las rocas de los extremos crean pequeños espacios más protegidos.

El entorno está marcado por acantilados moldeados durante siglos por la erosión. En las paredes se aprecian cavidades, entrantes y formas irregulares que se han convertido en una de las imágenes más reconocibles del lugar. Vista desde el mar, la cala aparece encajada entre un promontorio de roca volcánica oscura y otro de arenisca amarilla en el que aún se conservan restos fósiles.

A diferencia de otras playas más extensas de la costa almeriense, Los Cocedores concentra en poco espacio arena, aguas claras y formaciones geológicas de distinto origen. Esta mezcla, junto a su escasa profundidad en algunos puntos y la protección natural de la ensenada, hace que recuerde a una especie de piscina natural abierta al Mediterráneo. Además, la cercanía entre ambos términos municipales permite pasar de una provincia a otra en apenas unos pasos.

Una cala fronteriza marcada por la roca y el esparto

La ubicación es uno de los rasgos que definen este enclave. La playa se encuentra en Pulpí, a muy pocos metros del municipio murciano de Águilas, dentro del entorno de Cuatro Calas. Sobre el terreno, la separación administrativa apenas se percibe, ya que el paisaje se mantiene continuo a ambos lados sin cambios. Por eso, suele asociarse tanto a la costa de Almería como a la de Murcia.

Su forma de media luna ayuda a reducir la fuerza del oleaje y crea una zona de baño más resguardada. Las rocas de los laterales actúan como límites naturales y generan áreas poco profundas cerca de la orilla. Aunque el estado del mar puede variar, lo habitual es encontrar aguas más calmadas que en otros puntos más abiertos del litoral.

Los acantilados también explican buena parte de su aspecto actual. La erosión ha ido abriendo huecos y cavidades en la arenisca, mientras que los materiales volcánicos aportan contraste de color en uno de los extremos. No se trata de una pared uniforme, sino de un conjunto de relieves con diferentes texturas y tonalidades que rodean parte de la cala.

Estas cavidades están además ligadas a la actividad que dio nombre a Los Cocedores. Durante décadas, este tramo de costa estuvo vinculado a la explotación del esparto, una fibra vegetal que tuvo un papel relevante en la economía del sureste peninsular. Antes de trabajarse, el material debía permanecer sumergido un tiempo para ablandarse y facilitar su transformación.

Para ello se utilizaban los llamados cocederos, espacios protegidos junto al mar donde los haces quedaban cubiertos por agua. El término “cocer” no hacía referencia a hervir la planta, sino al proceso de maceración al que se sometía la fibra. En la zona todavía pueden identificarse restos relacionados con estas instalaciones y huecos utilizados por quienes trabajaban en ellas.

La existencia de una antigua instalación dedicada al tratamiento del esparto terminó dando nombre al lugar. Aunque esa actividad desapareció, la denominación se ha mantenido y ha pasado a identificar la cala. El topónimo conserva así la memoria de un trabajo que durante años formó parte de la vida económica de esta franja del litoral.

La forma del terreno también influye en cómo se percibe el espacio. Desde la arena, los acantilados cierran gran parte del horizonte lateral, mientras que desde el agua se aprecia mejor la curva de la orilla. Los dos cabezos que enmarcan la entrada permiten distinguir distintos materiales geológicos y ayudan a entender por qué presenta un aspecto diferente al de las playas rectilíneas cercanas.

El agua clara permite ver el fondo en las zonas próximas a la orilla, sobre todo cuando el mar está en calma. En algunos puntos, las rocas forman pequeñas balsas naturales, aunque su profundidad y condiciones dependen del estado del agua. La arena fina facilita el acceso al baño desde la parte central, mientras que los extremos concentran la mayor presencia de formaciones rocosas.

Los Cocedores reúne tres elementos que explican su carácter: su posición fronteriza, una geología muy visible y un pasado ligado al esparto. A pesar de su tamaño reducido, concentra varios rasgos poco habituales en un mismo tramo de costa. Hoy funciona como zona de baño, pero mantiene en su nombre y en las cavidades del entorno el recuerdo de una actividad que durante años formó parte de la historia económica del sureste peninsular. ...

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