La UE invoca al pacto del año pasado con Trump para evitar más aranceles

ONP Summary
President Trump has threatened substantial tariffs against the European Union following fines totaling €890 million imposed on Google by the EU. This action follows repeated accusations from Trump's administration regarding EU targeting of US tech firms.
Progressive:Progressive outlets highlight the economic impact and ethical concerns raised by Trump's stance, emphasizing EU's potential financial repercussions.
Moderate:Moderate outlets focus on the diplomatic tension and economic retaliation without overtly aligning political leanings.
Conservative:Conservative outlets emphasize Trump's strong rhetoric and accuse the EU of unethical behavior, framing it as a necessary response to perceived unfair treatment of American businesses.
La Comisión Europea quiere ignorar las últimas amenazas del presidente norteamericano Donald Trump porque considera llevarlas a efecto sería una violación del pacto sellado el año pasado en Escocia.
En efecto, poco después de que Bruselas se declarase cómoda con las últimas medidas arancelarias extraordinarias que la Casa Blanca ha prodigado entre todos sus socios, el propio Donald Trump ha sorprendido a Bruselas con un mensaje en su red social en el que acusaba a la UE de «ladrones» por haber impuesto una multa a Google de unos mil millones de dólares por abuso de posición dominante.
La Comisión ha reaccionado casi inmediatamente y sus responsables han hecho saber que no tienen nada que decir sobre las palabras de Trump, excepto, «lo que había dicho el portavoz oficial Olof Gill en las ruedas de prensa del meriodía del jueves y el viernes» en defensa del compromiso pactado el año pasado, primero frente a la nueva andanada de aranceles y ahora como respuesta a las últimas amenazas.
Gill había admitido que Bruselas «valora positivamente el hecho de que este resultado», es decir el reparto de nuevas tasas en sustitución de las declaradas ilegales, «esté en consonancia con los compromisos arancelarios estadounidenses acordados en la Declaración Conjunta UE-EE.
UU.» y que fijaban un máximo del 15% de recargos para las exportaciones europeas.Sin embargo, el propio Trump volvió inesperadamente a esgrimir amenazas de «investigaciones» y nuevas tarifas «sustanciales» que serían impuestas «lo antes posible».
El anuncio de Trump se refieree a la imposición este jueves de una multa a Google por parte de la Comisión y por valor de 890 millones de euros o 1000 millones de dólares.
Para Trump la sanción ha sido impuesta «sin ninguna razón» y promete que la UE deberá devolver todo lo que asegura que Europa ha robado en forma de multas a las tecnológicas americanas.
La Comisión gestiona las competencias en materia de comercio exterior para todos los países miembros y según ha revelado en privado un alto funcionario, esperan que «sea cual sea su forma, sea cual sea el instrumento jurídico, sea cual sea su aspecto, debería situarse por debajo del máximo del 15 % que se ha acordado».
Trump está tratando de sortear los obstáculos legales que encuentran los diferentes formatos de aranceles que se empeña en instaurar.
Para la UE, «no nos preocupa demasiado cuál sea el mecanismo jurídico del sistema estadounidense siempre que sea estable y predecible, siempre que podamos confiar en que nuestras empresas se beneficien de lo establecido en el acuerdo».En su momento, el acuerdo que firmó Ursula von der Leyen en Escocia fue objeto de no pocas críticas porque se interpretó que perjudicaba a las empresas europeas, sometidas a un arancel, respecto a las norteamericanas, que ganaron un acceso gratuito al mercado comunitario.
Esas reticencias retrasaron sensiblemente la ratificación de aquella «declaración conjunta» en el Parlamento Europeo, lo que estuvo a punto de provocar una reacción colérica del presidente norteamericano.
Ahora, este acuerdo se considera una especie de chaleco anti Trump al menos en este campo.
Las últimas sacudidas podrían poner a prueba la solidez de ese compromiso y darán la medida del respaldo que recibe Von der Leyen a la dfensa de su posición.En estos momentos, la UE estaba negociando sobre posibles exenciones arancelarias para algunas exportaciones europeas muy específicas como el queso, la pasta, el aceite de oliva y los productos alcohólicos.
Y en determinadas tecnologías sobre la gestión de productos energéticos como el gas, Washington se muestra muy interesado en que la UE pueda suministrarle los elementos esenciales, por lo que aún queda espacio para seguir ajustando los intercambios comerciales entre los dos socios comerciales más importantes del mundo.
Cada día cruzan el Atlántico mercancías y servicios por valos de más de 4600 millones de euros.
Europa sale ganando en el comercio de bienes y Estados Unidos tiene un superávit en el mercado de servicios.
En total, Europa obtendría una ventaja de alrededor del 1,5% respecto al volumen global de intercambios.Lo que no ha sentado muy bien en Bruselas han sido los argumentos que ha rebuscado la Administración estadounidense para justificar estas medidas y que presuponen que en Europa no se respetaría la legislación internacional sobre el trabajo forzoso.
Hasta la Alta Representante, Kaja Kallas, que se encontraba en visita oficial en Filipinas, ha dicho que «no se puede decir eso de la Unión Europea».
Cuando le han preguntado sobre la nueva amenaza norteamericana ha recordado que «si comparamos nuestras leyes laborales con las de Estados Unidos, tenemos vacaciones pagadas y muy buenas condiciones laborales para nuestros empleados.
Así que esas alegaciones no tienen fundamento».Sin embargo, la UE y Estados Unidos aún tienen pendiente una investigación promovida por Washington sobre el «exceso de capacidad» de la UE en la producción de ciertos metales y el «persistente pago insuficiente» de Alemania por los productos farmacéuticos. ...
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