La villa de los Pirineos Atlánticos que está considerada como la capital del surf en el sur de Francia
Once playas y una larga tradición ligada a las olas han dado a Anglet una proyección europea mantenida durante décadas gracias a su actividad deportiva
La espectacular playa salvaje de arena dorada y rodeada de acantilados, dunas y perfecta para hacer surf en Portugal
La costa del sur de Francia reúne varios municipios estrechamente ligados al Atlántico, aunque cada uno se relaciona con el mar de forma diferente. Entre Bayona y Biarritz se sitúa Anglet, una localidad que combina zonas residenciales, espacios naturales y un frente marítimo que se mantiene activo durante todo el año, tanto para vecinos como para visitantes y deportistas. Su ubicación privilegiada permite además pasar en pocos minutos del entorno urbano a las playas o a los pinares cercanos al océano.
El litoral se extiende a lo largo de 4,5 kilómetros y agrupa once playas con rasgos distintos. Algunas están junto a áreas con servicios, comercios y paseos, mientras que otras se ubican en zonas menos urbanizadas, próximas a dunas, campos de golf o áreas forestales. A esta franja se suman cerca de 230 hectáreas de bosque y un espacio natural protegido, una distribución que explica el peso que tienen tanto el mar como las zonas verdes en la identidad del municipio.
Aun así, el elemento que más proyección ha dado a Anglet es el surf. La localidad empezó a ganar relevancia en esta disciplina a partir de los años sesenta y, desde entonces, ha desarrollado una estructura que incluye escuelas, tiendas especializadas, talleres de fabricación de tablas y competiciones. Este recorrido ha llevado a que se la considere la capital del surf de la Costa Vasca, una denominación ligada tanto a su historia como a la continuidad de esta actividad durante gran parte del año.
Una relación con el surf desde los años sesenta
La expansión del surf en la zona comenzó en la década de 1950, impulsada por los primeros surfistas de Biarritz. Anglet fue ganando protagonismo desde 1963, cuando la ola de La Barre empezó a atraer a quienes buscaban nuevos puntos en la costa. La reputación del lugar creció en los años siguientes y alcanzó uno de sus momentos más destacados en septiembre de 1968, con una competición internacional que reunió a participantes de distintos países.
En la actualidad, los once puntos repartidos por el municipio ofrecen opciones para distintos niveles, aunque las condiciones varían según el oleaje, el viento y las mareas. Sables d’Or acoge pruebas como el Pro Anglet y el Anglet Surf de Nuit. Cavaliers es conocido por la potencia de sus olas y suele resultar más adecuado para personas con experiencia. La Barre, situada entre dos espigones, funciona especialmente con marea baja y puede ofrecer una alternativa más resguardada cuando el mar está más fuerte.
La red de escuelas se concentra cerca de los principales accesos y facilita tanto la iniciación como el perfeccionamiento. Junto a estos centros hay tiendas especializadas en material y talleres de shaping, donde se diseñan y fabrican tablas adaptadas a distintos estilos y necesidades. Esta actividad artesanal ha convertido a Anglet en uno de los puntos de referencia para la producción especializada dentro de la costa vasca francesa.
El calendario de competiciones refuerza este vínculo. Entre ellas destaca el Anglet Surf de Nuit, una prueba nocturna por equipos en la que se utilizan tablas iluminadas mientras la zona se delimita con grandes globos de luz. La Avenida del Surf, inaugurada en 2018 frente a Sables d’Or con motivo del cincuenta aniversario del campeonato de 1968, completa este recorrido y rinde homenaje a figuras vinculadas a este deporte.
Once playas entre zonas urbanas, dunas y pinares
La parte sur del litoral concentra los arenales cercanos al barrio de Chambre d’Amour. Petite Chambre d’Amour se sitúa al pie del acantilado del cabo Saint-Martin, junto al faro de Biarritz. La playa del Club ocupa un pequeño espacio entre dos espigones y queda cubierta cuando sube la marea. Sables d’Or tiene un carácter más urbano por su proximidad a los servicios, mientras que Marinella ofrece mayor amplitud y está parcialmente delimitada por diques.
Playa de la Madrague.
A partir de Corsaires comienza la transición hacia zonas menos urbanizadas. Petite Madrague y Madrague cuentan con áreas verdes próximas y accesos que conectan la playa con el interior. Más al norte, Océan dispone de una pasarela desde la que se puede observar parte del litoral, mientras que Dunes se sitúa junto al campo de golf de Chiberta y mantiene un entorno con menor presencia de edificaciones.
Cavaliers ocupa uno de los tramos más conocidos por los surfistas debido a la fuerza que puede alcanzar el oleaje. La Barre, junto a la desembocadura del Adour, es la playa más pequeña del municipio y queda encajada entre dos espigones. Su configuración la diferencia del resto del litoral y la vincula con la historia que permitió a Anglet entrar en los circuitos internacionales durante la segunda mitad del siglo XX.
El paisaje cambia a pocos metros hacia el interior. El bosque de Pignada reúne más de 220 hectáreas de pinar costero y forma, junto con el resto de las zonas verdes, un contrapunto al frente atlántico. Esta cercanía permite combinar una jornada de playa con recorridos a pie o en bicicleta entre los árboles. Anglet mantiene así una oferta basada en dos elementos constantes en su territorio: una costa vinculada al surf y una red de espacios naturales que comienza prácticamente detrás de las playas. ...
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