Las gigantes hoteleras de EE.UU. se preparan para el desembarco en Cuba tras la salida de Meliá, Iberostar y Barceló

El exilio de las grandes hoteleras españolas de Cuba tras las amenaza de sanciones de EE.UU. allana el camino a las gigantes hoteleras estadounidenses para hacerse con el terreno conquistado en las tres últimas décadas por Meliá , Iberostar o Barceló.
La 'perla' del Caribe siempre ha sido un anhelo para marcas norteamericanas como Marriott, Hilton, Hyatt o Wyndham, cuatro de los mayores operadores de alojamiento a nivel mundial, que suman alrededor de 4 millones de habitaciones, y a los que ahora se le hace la boca agua con la posibilidad de que sea Washington quien controle la transición del régimen castrista hacia una economía capitalista y aperturista.
Por el momento no hay movimientos oficiales, pero nadie en el sector hotelero español duda de que los pasos están ya escritos si sucede lo esperado.
Las cadenas estadounidenses son de las principales competidoras de las españolas en la zona del mar Caribe, pero el bloqueo comercial histórico impuesto por EE.UU. a Cuba les ha imposibilitado hasta el momento plantar su bandera allí.
La única excepción fue la de Marriott, que gestionó un hotel en la Habana -tuvo algunos otros en proyección- durante la época en la que el expresidente Barack Obama se abrió a relajar las restricciones comerciales con el Gobierno de Castro.
Pero la Administración Trump obligó a la compañía a abandonar posiciones en 2020 como medida de presión económica al régimen comunista.Pero si se da un contexto de transición dirigido por EE.UU. -en similitud con lo que está ocurriendo en Venezuela con las petroleras estadounidenses tras la captura de Nicolás Maduro- el panorama sería muy favorable para el gran desembarco hotelero norteamericano.
Las cadenas estadounidenses podrían encontrarse además con la infraestructura dejada por los españoles compuesta por más de 30.000 de las 86.559 habitaciones que hay en la isla, un 35% del total.86.559 habitaciones hoteleras son las que están disponibles a lo largo y ancho de la isla caribeñaLas cadenas españolas podrían volver a Cuba en el futuro, pero ya no contarían con la ventaja regulatoria que disponían hasta ahora y tendrían una competencia mucho más agresiva por la llegada de estas grandes marcas.
Hasta ahora sus mayores rivales eran hoteleras canadienses como Blue Diamond -también ha dejado la isla- o las propias gestionadas por empresas del Estado cubano.
Las hoteleras estadounidenses tienen capacidad para atraer a cualquier destino a decenas de millones de clientes que forman parte de su programa de fidelidadSin embargo, las marcas estadounidenses tienen mucho más músculo que las españolas y vendrían acompañadas de socios de primer nivel, entre ellas las aerolíneas más grandes del mundo, American Airlines y Delta, además del apoyo de agencias de viajes online como Booking, la mayor del planeta.
Junto a ello, el fuerte está en los programas de fidelización que tienen compañías como Marriott, Hilton, Wyndham o Hyatt con una base de decenas de millones de clientes con especial relevancia en su país de origen, lo que asegura la llegada de turismo masivo a la isla desde EE.UU..
Otras postulantes serían cadenas como Best Western o Choice Hotels (Radisson).La clave, el todo incluidoSolo hay un halo de esperanza para las compañías ahora exiliadas ante un posible escenario ventajoso para Estados Unidos.
La mayoría de grandes marcas estadounidenses podrían hacerse fuertes en Cuba en el segmento urbano 'premium' y en la gestión de los resorts de lujo, que tratan de diferenciarse del régimen todo incluido que triunfa en el resto de países del Caribe y que Meliá o Iberostar explotaban también en Cuba.
En este sentido, fuentes del sector apuntan a que si podría tener sentido una vuelta de los hoteleros españoles a destinos más vacacionales como Varadero, Cayo Coco o Cayo Santa María.
Las cadenas nacionales han dominado históricamente el negocio del todo incluido en todos los países del Caribe de habla hispana.
Además de en Cuba, los hoteleros españoles ofertan el 35% de las habitaciones en Riviera Maya y casi la mitad en República Dominicana, las dos grandes plazas en esa parte del mundo para el turista norteamericano, sudamericano y europeo.La única potencia estadounidense en el segmento del 'all inclusive' es Hyatt.
Marriott dispone de apenas 30 'resorts' todo incluido sumando los países anglófonos, Wyndham de 20 y la presencia de Hilton es testimonial.
En cambio, la compañía con sede mundial en Chicago suma más de un centenar de alojamientos en la zona que brindan ese servicio.
Es de hecho, una 'rara avis' entre las cadenas norteamericanas, que nunca han visto con buenos ojos la opción de ofrecer a sus clientes comida y bebida sin límite a un precio cerrado.Sin embargo, Hyatt sigue adelante con su apuesta por el todo incluido en el Caribe y en la recámara aguardan otra docena de aperturas en el corto plazo.
De hecho, el encargado del desarrollo global de la compañía es el español Javier Águila , quien además es el responsable del porfolio todo incluido de la multinacional.
Entre sus últimos fichajes se encuentra la que fue durante 25 años exresponsable de expansión de Meliá, María Zarraluqui , quien reporta directamente al directivo catalán y quien podría ser clave en un posible interés de la cadena por acceder al mercado cubano si se presenta la oportunidad.De producirse un escenario favorable para la apertura del estado castrista tras casi siete décadas de dictadura supondría toda una revolución para como se ha conocido hasta ahora el turismo en los países del mar Caribe.
Cuba es considerada la 'perla' caribeña y es la isla de la zona con más kilómetros de costa, 5.746 en concreto, superando con mucha holgura a República Dominicana (1.288 km) o Jamaica (1.022).
El potencial es infinito.Otra ventaja que tiene Cuba es que se está viendo mucho menos perjudicada por la invasión de sargazo que asola a enclaves turísticos como Punta Cana (República Dominicana) o Riviera Maya (México), donde la proliferación de la macroalga, tanto en cantidad como por la extensión de su estacionalidad, están azotando duramente al negocio hotelero porque muchos turistas están renunciando a viajar a esos destinos.
Con todo, la llegada de turistas a Cuba permanece hundida por el bloqueo energético de EE.UU., que ha obligado a las aerolíneas a suspender los vuelos hacia la isla.
En el primer trimestre del año apenas llegaron 298.057 visitantes, un 55% menos que en el mismo periodo del año anterior.
En 2025, la cifra fue de 1,8 millones de turistas extranjeros, muy muy lejos del récord firmado en 2017 cuando arribaron 4,7 millones.
De este sector dependía en su mejor momento más del 10% del PIB total del país. ...
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