Militares de la OTAN se fugan a China para entrenar a sus pilotos

Los servicios de inteligencia de los países aliados han detectado una preocupante fuga de militares de la Alianza Atlántica a China para instruir a los pilotos de su Fuerza Aérea, abriendo una grieta de seguridad que podría poner en jaque los sistemas de defensa de la OTAN .
Lo hacen a través de un complejo entramado en el que participa una contrata sudafricana y aprovechándose de un peligroso vacío legal.Según han detallado a ABC fuentes militares, China ha atraído durante los últimos años a través de contratos con muy ventajosas condiciones económicas a expilotos militares de diversos países de la OTAN.
Entre ellos habría al menos dos españoles que prestaron servicio en el Ejército del Aire y del Espacio y ahora han dado el paso al sector privado para dedicarse a la instrucción de pilotos chinos.El asunto no ha pasado desapercibido para los servicios de inteligencia de los países aliados, incluidos los españoles, por la grieta de seguridad que podría suponer para los sistemas de la OTAN.
El foco está puesto en la posibilidad de que China pudiera tener acceso a través de esta vía a conocimientos operativos o tecnología que usan los Ejércitos de la Alianza Atlántica.Esto es posible debido a que no hay ninguna ley que impida esta práctica, ya que los pilotos abandonan la Fuerza Aérea de sus países y son libres para trabajar en el sector civil.
En España, la fuga de pilotos es un problema constante para el Ejército del Aire y del Espacio, que cada año sufre la pérdida de oficiales que deciden abandonar las Fuerzas Armadas para trabajar en aerolíneas comerciales.
Para combatirlo, el Ministerio de Defensa ha impuesto un mínimo de doce años de servicio efectivo —lo que excluye el periodo de formación en la Academia— antes de poder dar el paso al sector civil.
En caso de hacerlo antes de tiempo, los pilotos están obligados a pagar una multa que, en ocasiones, es asumida por las propias compañías privadas.El problema en este caso es que lo hacen para instruir a militares de un país fuera del entorno de alianzas de la OTAN.
En el marco de la cumbre de Ankara celebrada hace dos semanas, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, destacó la cooperación militar que hay entre Rusia, China y Corea del Norte y pidió a los países OTAN una «revolución» industrial en defensa para estar a la altura.
Sin embargo, la declaración final suscrita al término de la cumbre no cita a China en ningún momento.Reino Unido detectó que al menos 18 pilotos de la Royal Air Force fueron reclutados para entrenar a la Fuerza Aérea del Ejército chinoEl gigante asiático sí que ocupa parte del concepto estratégico de la Alianza que se renovó en Madrid en 2022.
El texto, considerado el documento oficial más importante de la OTAN tras su tratado fundacional, tiene un apartado dedicado expresamente a China en el que considera al país un desafío para los intereses, la seguridad y los valores de los aliados, pero no una amenaza. «Las aspiraciones declaradas y las políticas coercitivas de la República Popular China (RPC) desafían nuestros intereses, nuestra seguridad y nuestros valores.
La RPC emplea una amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares para ampliar su presencia en el mundo y proyectar poder, al tiempo que mantiene opaca su estrategia, sus intenciones y su rearme militar», reza el documento.
De esta forma, aunque alerta de las operaciones de China para controlar sectores tecnológicos e industriales, constata su intención de trabajar «en un compromiso constructivo» con el país.Miembros de los servicios de inteligencia avisan sin embargo del riesgo que supone que militares instruidos en los conceptos de seguridad y defensa de la OTAN trabajen ahora con el Ejército chino y exista la posibilidad de una transferencia tanto de conocimientos como de detalles de la doctrina militar.Numerosos expertos militares hacen hincapié en la relación de China con Rusia, sobre todo desde el inicio de la guerra de Ucrania en febrero de 2022.
Según sus apuntes, esta colaboración se materializa a través del intercambio tecnológico, maniobras y ejercicios combinados, a lo que se suma la cooperación en el comercio, los recursos energéticos, las finanzas.«China se ha convertido en un socio esencial para Rusia, a la que proporciona apoyo político, económico y tecnológico en el contexto de la guerra en Ucrania, aunque existen supuestos límites en el suministro directo de armamento, enfocándose más bien a través de la transferencia de materiales y equipos de doble uso, así como de componentes clave, que están facilitando a Rusia sostener su esfuerzo bélico frente a las sanciones occidentales y la ayuda militar prestada a Ucrania», detallan los analistas Javier Fernández Aparicio y Luis V.
Pérez Gil en un informe publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el think tank del Ministerio de Defensa.Fuga de pilotos Aviadores militares de países que pertenecen a la OTAN, como Estados Unidos, Canadá o Reino Unido, han abandonado sus fuerzas armadas para instruir a miembros de la Fuerza Aérea del Ejército chino.
Pilotos españoles Los servicios de inteligencia han detectado que al menos dos españoles, que pertenecían al Ejército del Aire y del Espacio, han solicitado una excedencia al Ministerio de Defensa y trabajan en la instrucción de pilotos chinos.
Vacío legal Los antiguos pilotos de la OTAN aprovechan un vacío legal que deja este espacio sin regulación.
Una vez que abandonan sus ejércitos, pueden trabajar para compañías privadas sin que exista restricción sobre otros países.
Sudáfrica Una empresa sudafricana es clave en este proceso, ya que funciona de intermediaria entre los pilotos de países OTAN y el Ejército chino.
Recientemente, Estados Unidos decomisó dos simuladores de entrenamiento de vuelo a la compañía sudafricana TFASA.Varios medios de comunicación británicos publicaron investigaciones apuntando que al menos 18 pilotos de la Royal Air Force (RAF) fueron reclutados para entrenar a la Fuerza Aérea del Ejército chino.
En concreto, en técnicas de combate aéreo, de caza de submarinos y de instrucción de futuros pilotos de prueba.
Según el Daily Mail, los exmilitares británicos eran atraídos con sueldos muy elevados y contratos que incluían la matrícula escolar de sus hijos, apartamentos de lujo y vuelos gratuitos. «Lo que han hecho los pilotos, al ir a entrenar a una fuerza aérea extranjera que durante décadas hemos dicho que es uno de nuestros principales adversarios, solo puede describirse como algo que roza la traición», dijo el coronel Philip Ingram al diario británico.Las fuentes militares consultadas por ABC apuntan a una empresa de Sudáfrica como intermediaria de este entramado entre China y los pilotos militares de países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá o España.
El Daily Mail señala directamente a la Academia de Vuelo de Pruebas de Sudáfrica (TFASA), una compañía con sede en la ciudad sudafricana de Oudtshoorn.Los pilotos son contratados a través de una empresa de Sudáfrica que se camufla como academia de vueloPrecisamente, en enero de este año el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda de decomiso contra dos simuladores de entrenamiento de tripulación de misión (MCT, por sus siglas en inglés) que fueron interceptados cuando eran trasladados desde esta compañía de Sudáfrica al Ejército chino.
La Administración estadounidense detalla que estos aparatos son una especie de aulas móviles diseñadas para ayudar a China a formar a su personal en el uso de aviones de alerta y control y aeronaves para la guerra antisubmarina.«La TFASA se presenta falsamente como una academia civil de formación de vuelo cuando, en realidad, es un facilitador clave para las fuerzas aéreas y navales chinas y un canal para transferir experiencia aeronáutica, conocimientos operativos y tecnología restringida de la OTAN directamente al Ejército Popular de Liberación», declaró el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John A.
Eisenberg.
Es más, en este contexto de transferencia a China, avisó de un esfuerzo para evitar que la tecnología estadounidense caiga en manos de «adversarios».«China y sus facilitadores representan una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos mediante la adquisición ilícita de tecnología militar» Jeanine Pirro Fiscal federal para el Distrito de Columbia«Esta incautación demuestra la amenaza constante que China y sus facilitadores representan para la seguridad nacional de Estados Unidos mediante la adquisición ilícita de tecnología militar estadounidense», añadió la fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro.
En una nota pública, la Administración estadounidense dio detalles de este asunto, dando por hecho la exportación «ilegal» de tecnología estadounidense a China y el reclutamiento de antiguos pilotos de la OTAN para entrar a su Ejército.Guerra antisubmarinaEn el caso de los simuladores interceptados, estaban basados en el modelo P-8 Poseidon —fabricado por Boeing—, la principal aeronave de patrulla marítima y guerra antisubmarina de Estados Unidos.
Para hacerlo usaron un software básico de simulación de vuelo que después fue mejorado por ingenieros de la compañía TFASA «utilizando datos técnicos relativos a aeronaves occidentales de guerra antisubmarina».
Estados Unidos da por hecho que en este proceso participaron antiguos aviadores de la OTAN formados en técnicas de guerra antisubmarina.Es más, advierte de que esta práctica supone un riesgo para el país y para sus Fuerzas Armadas. «La TFASA exportó ilegalmente tecnología estadounidense de simuladores de vuelo militar y reclutó a antiguos pilotos de la OTAN para entrenar al Ejército chino, poniendo en peligro la seguridad de Estados Unidos y arriesgando la vida de los militares estadounidenses», señaló el subdirector de la División de Contrainteligencia y Espionaje del FBI, Roman Rozhavsky.Todo este proceso, seguido de cerca por los servicios de inteligencia, coincide con el contexto político de acercamiento de Pedro Sánchez a China, donde ha viajado ya cuatro veces en los últimos años.
El último informe de Seguridad Nacional —dirigido por la general Loreto Gutiérrez—, correspondiente al año 2025 aunque aprobado en abril de 2026, constata la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, pero limita los apuntes sobre el país asiático a los riesgos para las comunicaciones, la cadena de suministro y la tecnología.En su último viaje a China en abril de este año, Sánchez habló del país como el único con capacidad para poner fin a la guerra con Irán. «Se me antoja muy difícil encontrar otros interlocutores que puedan desanudar esta situación provocada en Irán y en el estrecho de Ormuz más allá de China», aceptó el presidente otorgando al país un gran poder de influencia geopolítica. ...
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