El Puerto de Morante: cuatro ganaderías para un verano histórico

Con el debido respeto a Santa María y a la Virgen de los Milagros, patrona de la ciudad gaditana, durante unos días El Puerto será más de Morante que de nadie.
No es habitual que una figura del toreo anuncie cuatro comparecencias seguidas en una misma feria.
Morante de la Puebla lo hará este agosto en la Plaza Real de El Puerto de Santa María, afrontando las corridas de Álvaro Núñez, Núñez del Cuvillo, El Freixo y Hermanos García Jiménez.
Cuatro divisas con personalidad propia, cuatro maneras de entender la bravura y una misma plaza cuya historia quedó unida para siempre a Joselito el Gallo , el torero que dejó para la posteridad una de las frases más repetidas de la Tauromaquia: «Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros».La idea nació hace meses de la mano del empresario Carlos Zúñiga.
Reunir a Morante de la Puebla durante cuatro tardes en la Plaza Real parecía entonces un proyecto tan ilusionante como complicado.
Sin embargo, el torero hizo suya la propuesta.
Pocas plazas podían ofrecer un escenario mejor para asumir uno de los desafíos más sugerentes del año .
Hoy, aquella apuesta empresarial se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos del verano taurino.No podía ser en otro escenario.
La Plaza Real siempre ha ocupado un lugar privilegiado en la historia del toreo.
Joselito la convirtió en una de sus plazas predilectas hasta el punto de inmortalizarla años después, durante una tertulia en San Sebastián, con una frase que terminaría convirtiéndose en el lema sentimental del coso.
Morante, profundo admirador del Rey de los Toreros, ha encontrado también en la Plaza Real uno de los lugares donde mejor se interpreta su concepto artístico.
No es casualidad que haya elegido precisamente El Puerto y su temporada de verano para afrontar uno de los retos más singulares de su temporada, recorriendo en apenas nueve días cuatro hierros de perfiles distintos y obligándose a interpretar cuatro formas diferentes de entender el toro.Empresa y torero han buscado un recorrido ganadero que ofreciera cuatro corridas con personalidad propiaEl recorrido comenzará el 1 de agosto con la corrida de Álvaro Núñez , una de las ganaderías llamadas a liderar el relevo generacional del encaste Domecq.
Tras varios años de trabajo de selección, el hierro del hijo de Joaquín Núñez del Cuvillo ha irrumpido con fuerza en las grandes ferias con un toro de seria presentación, movilidad y transmisión, convirtiéndose en una de las divisas con mayor proyección del campo bravo.
Será una tarde de máxima expresión artística junto a Alejandro Talavante y Juan Ortega, tres toreros para quienes el toreo comienza mucho antes de vestirse de luces.Sin apenas margen para el descanso llegará el compromiso más esperado del ciclo.
El 2 de agosto saltarán al ruedo los toros de Núñez del Cuvillo , una de las divisas más influyentes de la Tauromaquia contemporánea.
Del hierro gaditano han salido algunos de los toros que han permitido escribir páginas inolvidables del toreo moderno gracias a una embestida templada, profunda y con clase cuando aparece el ejemplar soñado.
Junto a Morante harán el paseíllo Roca Rey y Pablo Aguado en el cartel que mayor expectación ha despertado de toda la temporada y que apunta al lleno absoluto.Después del festejo de rejones llegará una tercera estación completamente distinta.
El 8 de agosto, Morante se anunciará con la corrida de El Freixo, la ganadería creada por Julián López 'El Juli'.
Se trata de una vacada joven, pero ya consolidada en plazas de máxima categoría, donde la selección busca un toro con clase, duración y capacidad para permitir el toreo ligado.
El precedente, además, invita al optimismo para el cigarrero, que el pasado verano salió a hombros de la Plaza Real tras una gran actuación frente a este mismo hierro.
Compartirá cartel con José María Manzanares y el torero local Daniel Crespo.El desafío concluirá el 9 de agosto frente a los toros de Matilla del hierro Hermanos García Jiménez, una casa ganadera imprescindible en las grandes ferias y habitual en los carteles de las figuras.
Su selección mantiene el sello clásico del tronco Domecq, con animales de seria presentación y posibilidades para el lucimiento cuando la bravura aparece acompañada de regularidad.
Será el broche a la apuesta de Morante en El Puerto, acompañado por Borja Jiménez y David de Miranda, dos de los toreros más en forma de las últimas temporadas.Apuesta personalLa elección de las ganaderías tampoco responde al azar.
Empresa y torero buscaron un recorrido que ofreciera cuatro corridas con personalidad propia.
Aunque las cuatro pertenecen al tronco del encaste Domecq , el más influyente de la Tauromaquia contemporánea, cada una ha desarrollado un sello propio a través de años de selección y de una manera diferente de entender la bravura. Álvaro Núñez representa la ilusión de un hierro emergente; Núñez del Cuvillo, la consolidación de una de las grandes casas ganaderas de finales del siglo XX y comienzos del XXI; El Freixo, la visión de un torero trasladada al campo bravo; y Hermanos García Jiménez, la regularidad de una divisa imprescindible en las grandes ferias.
Cuatro corridas distintas para un mismo objetivo: devolver al aficionado el atractivo de ver a una figura enfrentarse a registros diferentes en una misma feria.El Puerto tampoco es una plaza cualquiera para el cigarrero.
Allí protagonizó en 2021 una de las apuestas más personales de su carrera al encerrarse en solitario con seis toros de Prieto de la Cal, una tarde tan discutida entonces como reivindicada con el paso del tiempo, convertida hoy en uno de los primeros capítulos del renacimiento artístico que ha devuelto a Morante a la cima del toreo.
Pero la relación del sevillano con la Plaza Real va mucho más allá de aquella encerrona.
En el coso portuense ha firmado algunas de las faenas más inspiradas de las últimas temporadas, ha salido a hombros en varias ocasiones y ha encontrado un público especialmente receptivo a su concepto, capaz de emocionarse tanto con una serie de naturales como con el simple vuelo del capote.
El Puerto ha sido, una y otra vez, refugio para el Morante más artista, ese torero que allí siempre ha encontrado un escenario dispuesto a comprender que el triunfo también puede medirse por la belleza.
Porque si Sevilla es su casa, El Puerto siempre ha sido uno de esos lugares donde Morante ha sentido que también jugaba en casa.El legado de JoselitoPero por encima de cualquier estadística aparece la figura de Joselito el Gallo.
Morante nunca ha escondido su admiración por José Gómez Ortega.
Conserva objetos relacionados con el Rey de los Toreros, estudia su legado y ha reivindicado una y otra vez su manera de entender la Tauromaquia como un fenómeno cultural, artístico y popular.
Esa devoción explica muchas de sus decisiones, siempre con un ojo puesto en el presente y otro en la historia.Por eso este desafío adquiere un significado especial.
El Puerto fue una de las plazas predilectas de Joselito.
También lo es de Morante.
Entre ambos media más de un siglo, pero los une una misma forma de entender el toreo: la importancia concedida al toro, el respeto por la tradición y la búsqueda permanente de la belleza.
Cuatro tardes, cuatro ganaderías y una plaza donde la historia nunca deja de escribirse.
Quizá por eso el mejor escenario para este reto no podía ser otro que aquel del que Gallito dijo, para siempre, que quien no había visto toros en El Puerto todavía no sabía lo que era un día de toros.
Ahora, durante cuatro tardes, ese será también El Puerto de Morante. ...
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