Antonio Ortiz: «Hay presos que son de profesión. No se dan cuenta de que los años pasan»

Pocas profesiones puede haber en España más difíciles que funcionario de prisiones.
No por la complejidad de las tareas a realizar, sino por lo ingrato en sí del trabajo.
Una labor con poca visibilidad y que merodea de manera constante situaciones de riesgo y conflictos.
Un entorno peligroso y que se entremezcla con muchos miembros de la sociedad que han sido expulsados de la misma por sus conductas.Un funcionario de prisiones es la persona encargada de custodiar, vigilar y garantizar la seguridad de los internos en un centro penitenciario.
Y, además, también tiene la misión de sumar en la rehabilitación de y la reinserción social de los presos.Estas personas son un depósito de anécdotas y vivencias duras.
Aunque, de vez en cuando, también se encuentran casos que merecen la pena y que incluso pueden dejar una lección de vida.
No obstante, para ello necesitan que el propio interno quiera colaborar en su cambio de vida. «Ojalá existiese ese sentimiento por parte del preso de querer rehacerse y de querer reinsertarse».
Los diferentes tipos de presosLa visión de esa persona que convive con el preso cada día la da Antonio Ortiz, un funcionario de prisiones que narra cómo es trabajar en la cárcel y que cuenta con una experiencia de 27 años en este tipo de labores.
Para este individuo, uno de los mayores problemas que existen en las cárceles son los reos que se convierten en profesionales y que intentan aprovecharse del sistema para sacarle un rédito. «Convertirse en un preso profesional es un riesgo».Así define él lo que es un interno de este tipo tan particular. «Un preso profesional es alguien que entra y lo siente como un sistema, pero no se da cuenta de que la vida y la juventud se le pasa.
Que cumplen 40 años y no han vivido porque la mayor parte del tiempo se la han pasado dentro de un centro penitenciario».
Antonio Ortiz ha vivido muchos casos de este tipo y reconoce que son algunos de los que más le impactan. «Eso es triste».Otras situaciones que le impactan son las salidas de algunos presos que se cuentan como victorias sobre el sistema cuando, en realidad, son parte de una derrota. «Algo que también es triste es que presos que tras mucho tiempo en la cárcel, salen y son recibidos por sus familiares como si fueran héroes.
Los niños están presentes en esos recibimientos y la imagen que se les da es que se vence al sistema.
A mí eso no me gusta.
Y se da pie a que ocurra eso».Otro punto que trata este funcionario de prisiones es si los centros en los que trabaja deberían ser más duros para que el peaje de pasar por ellos tras cometer un delito se tuviera más en cuenta a la hora de realizar esa infracción. «Si los centros penitenciarios fueran un infierno, no querrían entrar.
O tendrían más reparos a la hora de cometer delitos». «Está el delincuente que lo hace por necesidad, el que lo hace por capricho, porque no está bien de la cabeza...» Antonio Ortiz Funcionario de prisiones«Otra cosa es que cometan delitos porque no quieren o no tienen otra salida laboral.
Hay muchas maneras de verlo.
Está el delincuente que lo hace por necesidad, el que lo hace por capricho, porque no está bien de la cabeza...».Uno de los casos más particulares es el de los presos que pasan por la cárcel por tráfico de estupefacientes, quienes para este funcionario de prisiones son los que más se aprovechan del sistema. «El que lo hace por drogas, sobre todo por transportarla de un lado a otro, se arriesga porque gana en una noche lo que otro gana en un mes.
Eso quizás se puede mejorar ofreciéndole en la calle una vida». «Se supone que la vida en el exterior es más atractiva que la vida en la cárcel».
Lo que deja caer Antonio Ortiz es que, una vida más cómoda de la que se piensa dentro de la cárcel y penas tan reducidas y que no penalizan después para llevar una vida normal cuando se sale de prisión empujan a estos delincuentes a asumir al riesgo sin ningún tipo de dudas. ...
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