Vanessa Fernández: «Te puedes llevar fenomenal con tu hijo, pero no es tu amigo»

El verano es una época del año ideal para pasar más tiempo en familia.
Los adultos están en casa gracias a la jornada reducida, el teletrabajo o unos días de vacaciones; y los pequeños tienen tres largos meses de descanso del colegio.
La convivencia en el hogar se agradece y durante unos días parece que padres e hijos se han convertido en amigos.
Comparten momentos amenos como los partidos del Mundial, sesiones maratonianas de un videojuego o un día entero en la piscina.
Pero esta diversión también necesita unos límites, aunque sea verano, y es el papel de los padres establecer las normas, las horas o los lugares de recreo para que la relación con sus hijos no se desvirtúe.
Así lo cuenta Vanessa Fernández López.La doctora se ha sentado en COPE a hablar de cómo poner límites a los niños , especialmente a los adolescentes, ahora en vacaciones cuando cambian los hábitos.
Esta reputada psicóloga que cuenta con más de 20 años de experiencia, insiste en que hay que vigilar el equilibrio entre el padre-amigo y el padre-jefe.«El adolescente tiene que crecer en un entorno en donde se sienta querido y aceptado, pero que entienda que no puede permitirse todo, y que un padre no es un amigo.
Es una cosa que no me canso de decir a mis pacientes», insiste.
La afinidad no tiene que suplantar a la relación de autoridad que debe existir entre padres e hijos.
El verano no es un motivo suficiente para que un padre se salte sus propias normas de paternidad.
La flexibilidad sí, el desorden, no: «Tú te puedes llevar fenomenal con tu hijo, podéis hablar, cuando quiera él, por supuesto, podéis comunicaros, pero no es tu amigo, por lo tanto, no le puedes permitir todo lo que quiera y eso tu hijo tiene que saberlo».
No temas decirle directamente a tu hijo que tú eres quien pone las reglas del juego.
Poner límites a los adolescentes en veranoPor lo tanto, ¿cómo se deben poner esos límites? «Se deben poner en coherencia con el sistema familiar», responde Vanessa. «Yo no le puedo decir a mi hijo que se cena todos los días en casa cuando yo no ceno ninguno.
Yo no le puedo decir a mi hijo que no se usa el móvil cuando estamos comiendo, cuando soy la primera persona que está mirando el móvil cuando estoy comiendo».Ahora, en vacaciones, esta hoja de ruta es la misma. «Van a surgir nuevas rutinas, nuevos modelos» y habrá que ser coherentes con las nuevas formas de aprovechar el tiempo.
Al mismo tiempo, «tenemos que ser más flexibles» porque la vida social de los pequeños se multipleca durante estos meses y hay que favorecer su interacción con otros chicos de su edad, aunque sea entre semana.La psicóloga da una segunda recomendación: que se dilate el toque de queda nocturno. «Si yo he establecido un límite de que no se sale de lunes a viernes porque estás en el colegio, ahora eso no lo puedo mantener o no lo debería mantener en vacaciones, pues porque si el chaval tiene amigos, pues va a querer relacionarse».Las normas se llevan hechas de casaLa conclusión es que en estos meses de cambios de horarios, las familias mejores su comunicación y se permitan flexibilizar -que no romper- sus normas.
Siempre será mejor tener esta conversación antes de que lleguen las vacaciones y comiencen las peticiones de los hijos: «Es bueno que cuando lleguemos a nuestro lugar de vacaciones con antelación, siempre que sea posible, establezcamos cuáles van a ser las normas y cuáles van a ser los hábitos». ...
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