La cuarta vida de María Vicente
María Vicente es paciencia.
La plusmarquista nacional de heptatlón , la niña prodigio que un día dejó el ballet por las pistas y acumuló récords como quien colecciona conchas en la playa, vuelve después de la oscuridad de las lesiones.
Lo hace en Málaga, con más de 30 grados en la pista y esa mezcla de cautela y hambre que sólo conocen quienes han mirado de frente al destino y han decidido afrontarlo sin miedo.
La barcelonesa va a ser la gran atracción de los Nacionales, en los que va a medirse con la madrileña Sofía Cosculluela, que ha explotado este año al colgarse la medalla de oro en los Universitarios USA .
Se anuncia un gran obra en siete actos.Quien haya seguido la trayectoria de la atleta de L'Hospitalet sabe que su carrera ha sido un guion de película con más giros de los deseables.
Campeona mundial juvenil en 2017 con una exhibición que ya avisaba de su talento descomunal.
Progresión implacable.
Y luego, la crueldad del tendón de Aquiles , ese traidor silencioso que en Glasgow la dejó rota en la colchoneta, entre lágrimas y la sensación de que el destino se ensañaba una vez más.
Otro año de sombras, rehabilitación, dudas y esa paciencia de hierro que Ramón Cid, su entrenador, ha sabido moldear junto a ella con modificaciones como la de saltar longitud con la otra pierna.María no es de las que se rinden.
En las últimas semanas ha ido dosificando su retorno con la prudencia de quien no quiere regalar nada al dolor: jabalina en Pamplona (41,98 m), peso en Ordizia (13,67 m), altura (1,72 m) y vallas (13.71) en Barcelona, longitud en San Sebastián (6,21 m).
Cinco de los siete retos del heptatlón ya probados, la máquina afinándose prueba a prueba.
En el Nacional aspira a completar el rompecabezas.
No busca milagros ni récords imposibles todavía.
Busca sensaciones, ritmo, confianza.
Y, sobre todo, volver a sentirse atleta.El heptatlón español, y el atletismo nacional en general, respira aliviado con el regreso de María Vicente.
La atleta afincada en San Sebastián no sólo es talento y potencia; es versatilidad pura, esa rara avis capaz de brillar en velocidad, saltos y lanzamientos.
Su regreso, su potente imagen publicitaria, ilumina unos Nacionales que, como siempre, servirán de termómetro del atletismo español y de trampolín hacia los Europeos de Birmingham a mitad de camino del ciclo que nos acerca a Los Ángeles.
Mientras otras promesas y veteranos pelearán por los títulos en velocidad, vallas, mediofondo o concursos, la mirada se desviará inevitablemente hacia la combinera que, con 25 años, ya acumula una madurez forjada en el esfuerzo.En un deporte que a menudo castiga más de lo que premia, el retorno de María, quien suele cambiar las adversidades por combustible, es de esos que reconcilian con la pista.
No viene a ganar por obligación, sino a reencontrarse.
Y en esa vuelta a las pistas va a medirse con Sofía Cosculluela, la nueva sensación de la especialidad, la chica que ha conquistado este verano los Estados Unidos con una progresión imparable.¿Cómo se presenta este particular choque Barcelona-Madrid?
Todo indica que va a ser muy igualado.
María Vicente es superior con los rankings en la mano (su récord de España de 6.304 puntos está por encima de los 6.182 de la de Las Rozas) pero la incertidumbre acerca de su estado físico y la progresión vertiginosa de Cosculluela igualan las apuestas.
La primera de las siete pruebas, los 100 metros vallas es una metáfora de esta igualdad.
Vicente posee una mejor marca de 13.33 frente a los 13.31 de Sofía.
En 200 y 800 metros, así como en salto de altura, María es superior.
A favor de Cosculluela está su dulce momento de forma. «Veo a mi alcance el récord de España», afirmaba en una entrevista con ABC el mes pasado.Las otras batallasAlrededor de este heptatlón brillante, los Campeonatos de España desplegarán su habitual mosaico de historias: velocistas que buscan el crono definitivo, mediofondistas en plena ebullición, saltadores y lanzadores persiguiendo mínimas y sueños.
Los 800 metros masculinos van a ser un gran centro de atención de los Nacionales.
Attaoui, el líder español de la distancia, tiene este año un durísimo rival en el segedano David Barroso, que ha roto este verano los cronómetros (1:43.60) y viene de una muy convincente victoria en Vallehermoso.
Attaoui, con alguna actuación floja este verano, afirmaba ayer encontrarse en un buen momento. «Estoy bien físicamente y eso es lo importante».
Otro de los enfrentamientos de relumbrón en el tartán del Estadio Ciudad de Málaga va a estar en los 110 metros vallas, donde España cuenta con dos especialistas de talla mundial.
Los duelos Llopis-Asier recuerdan ya a aquellos míticos Moracho-Sala del pasado.
Tanto el valenciano como el navarro se encuentran en un buen año y se esperan buenos cronos. «Kike ha tenido molestias musculares, por eso decidimos que no compitiera en Londres pero ya está mejor y los Nacionales son siempre una prueba importante», asegura a ABC Toni Puig, entrenador de Llopis. «Yo creo que va a ser una carrera bonita.
Se han ganado el uno al otro este año y eso añade interés.
Quizá a Llopis lo vi un poco cansado en Vallehermoso la semana pasada, está haciendo muchos viajes este año, no sé.
Va a ser un gran duelo, porque los dos son muy técnicos.
Y son vallistas formidables, de ritmo», concluye Javier Moracho, excampeón de Europa, sabio de las vallas. ...
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