El camping fantasma de El Escorial: «No había un peligro inminente, pero con 4.600 personas evacuar era lo prudente»

La A-6 ofrece un paisaje muy distinto al habitual.
Donde otros días se recortan las montañas, este sábado solo se distingue una gran masa de humo gris que cubre el horizonte.
Los paneles luminosos advierten del riesgo extremo de incendios y, el olor a quemado acompaña buena parte del trayecto.
En Cuelgamuros, la gran cruz emerge difuminada entre el humo y, ya en el desvío hacia Guadarrama y San Lorenzo de El Escorial, el cielo se abre, aunque el rastro del incendio se percibe al entrar en el camping Capfun, un complejo desértico en plena temporada alta.
Las autoridades ordenaron a última hora de la tarde de ayere el desalojo preventivo del recinto ante la evolución del incendio que afecta al oeste de la Comunidad de Madrid.
En total, tuvieron que movilizar a unas 4.600 personas por los incendios.Donde hace apenas un día había familias, niños jugando, caravanas recién instaladas y turistas llegados de distintos países para pasar sus vacaciones en la sierra madrileña, ahora solo permanece un reducido equipo de control autorizado por la Policía Nacional para vigilar las instalaciones.
En el camino de acceso, unos ponis pastan ajenos a la emergencia, mientras las banderas de la entrada ondean en un ambiente mucho más tranquilo de lo que cabría esperar por la cercanía del incendio que amenaza la zona de Robledo de Chavela. «Recibimos el aviso de las autoridades.
El fuego no estaba cerca ni existía un peligro inminente o urgente, pero por una cuestión de prevención y por el volumen de personas que había en el camping se decidió desalojarlo», explica a ABC Mario Muñoz, director del establecimiento.
Con casi 5.000 inquilinos, una cifra que convirtió la evacuación en una operación de gran complejidad.
En ella participaron Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local, Protección Civil y los servicios sanitarios, que coordinaron la salida escalonada de los campistas.
A pesar de la complejidad del asunto, todo se desarrolló con mucha tranquilidad, según informa el director.
El único incidente reseñable es que la salida de los vehículos de los campistas, y de los autobuses coordinados para aquellos que no disponían de medio de transporte propio, coincidió en tiempo con vecinos que abandonaban las zonas afectadas por el incendio, lo que provocó grandes retenciones de coches en la salida hacia la A-6. «El comportamiento de todos fue ejemplar», resume Muñoz.
El complejo pertenece a una cadena francesa con diez establecimientos en España.
Horas antes ya había sido evacuado otro de sus campings, El canto la gallina, situado en Valdemaqueda, por lo que no podía utilizarse como alternativa para reubicar a los clientes.
Se les orientó hacia hoteles de Madrid capital o hacia alojamientos situados al norte de la región, en donde se podrían mantener al resguardo.
El camping, además, movilizó a su personal francófono para atender a los numerosos turistas franceses que se encontraban alojados en las instalaciones. «Hubo personas que, al no entender bien la dimensión de lo que estaba ocurriendo, se pusieron más nerviosas», reconoce el director.
Muchos pudieron recoger todas sus pertenencias antes de abandonar las instalaciones, aunque otros, especialmente quienes ocupaban parcelas con caravanas o tiendas, dejaron parte de sus efectos personales en el recinto, que permanece vigilado.
Al completoHasta última hora de la tarde, la intención había sido mantener la normalidad.
De hecho, algunos clientes acababan de llegar para iniciar sus vacaciones, otros estaban realizando el registro de entrada y muchos ya disfrutaban del camping cuando se activó el protocolo de evacuación.
Durante la madrugada, la empresa comunicó la situación tanto a los clientes que ya habían regresado a sus domicilios como a quienes tenían prevista su llegada este fin de semana.
Las reservas serán gestionadas individualmente y el establecimiento está trabajando en una alternativa que resulte conveniente tanto para los clientes como para la propia empresa, para que todos los campistas puedan disfrutar de sus noches en Capfun.
El impacto económico es todavía imposible de cuantificar.
El camping se encontraba prácticamente al completo en uno de los fines de semana con mayor ocupación del verano y todo dependerá de cuántos días permanezca cerrado. «Durante la tarde recibimos llamadas de personas preguntando si debían venir.
Mientras no existía una orden de evacuación transmitíamos tranquilidad, porque el incendio no suponía un riesgo directo para el camping», explica Muñoz.
Ahora, la reapertura depende exclusivamente de la evolución del fuego y de la autorización de las autoridades.
Mientras tanto, el recinto permanece en silencio, un escenario poco habitual en plena temporada alta. ...
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