Díaz-Canel aprende economía
Los socialistas aprenden economía cuando la realidad los aplasta.
Es lo que está sucediendo en Cuba: tras décadas de empobrecimiento sistemático , la dictadura castrista ha empezado a reconocer durante las últimas semanas, por boca del mismísimo Miguel Díaz-Canel, verdades elementales que sus dogmas le habían impedido admitir hasta la fecha.La primera, que los controles de precios no combaten la inflación: la reprimen.
El dictador admitió recientemente ante el Comité Central del PCC que van a «corregir una política que no dio los resultados esperados».
Y es que «los topes de precios en la práctica no lograron contener la inflación.
Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde».
Lógico: si el Estado socava el valor de la moneda y prohíbe que los precios reflejen esa depreciación, los vendedores dejan de vender.
No hay abaratamiento, sino desabastecimiento: estantes vacíos en el mercado formal y mercancías carísimas en el negro.
El Estado no soluciona la inflación: la mete en una olla a presión .Segunda lección: los salarios no pueden subir por encima de la productividad.
En sus propias palabras: «Tampoco podemos elevar el salario sin respuesta productiva, porque eso es más inflación.
Cuando incrementamos salarios sin respuesta productiva, lo que estamos poniendo es la ineficiencia en el costo y, por lo tanto, en los precios.
Y la ineficiencia ¿la sigue pagando quién?
El pueblo».
Exacto: si el sueldo sube sin que se produzca más, solo hay dos salidas.
O el sobrecoste se traslada a los precios y lo paga el consumidor, o se recortan producción y empleo.De ahí la tercera lección: las empresas ineficientes deben quebrar.
De nuevo, tal como él mismo lo formuló: «Los que son más eficientes son los que van poniendo los precios, y el que no se ajusta a los precios de los que son eficientes sencillamente quiebra».
La quiebra no es una crueldad del capitalismo, sino su mecanismo de limpieza : quien lo hace mal malgasta trabajadores, maquinaria y materias primas que otros emplearían mejor, y quebrar es dejarles paso a los nuevos proyectos empresariales que quieren hacer uso de esos factores productivos para generar riqueza.
Justo lo contrario del socialismo, que rescata a la empresa deficitaria a costa del resto.En suma, reconocer el problema es solo el primer paso: veremos si de verdad terminan pasando de las palabras a los hechos.
Eso sí, la moraleja debería ser clara: el principal problema de Cuba durante casi siete décadas no ha sido el embargo, sino el socialismo disfuncional (tal como ahora reconoce implícitamente Díaz-Canel).
Resulta irónico, y desolador, que, a golpes de realidad, la dictadura cubana haya aprendido más economía que buena parte de nuestra izquierda, que aún defiende topar precios, subir salarios por decreto y socializar las pérdidas de las empresas ineficientes (en especial, si son públicas).
Ojalá no necesiten empobrecernos tanto para que aprendamos lo mismo. ...
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