El barco hundido de Ernest Shackleton deja de ser un misterio tras las primeras imágenes del pecio
Nueva misión - La embarcación acabó hundida en el mar del Labrador y un equipo canadiense encontró el pecio décadas después mediante trabajos realizados con tecnología de sonar
El hielo del mar de Weddell cerró durante meses cualquier salida y acabó triturando el Endurance, con toda su tripulación atrapada lejos de tierra. Ernest Shackleton, explorador polar británico, se hizo famoso porque logró sacar con vida a todos sus hombres tras aquella pérdida y convirtió una expedición fallida en una de las grandes historias de supervivencia del siglo XX. Su prestigio nació de esa capacidad para mantener unido al grupo, buscar ayuda y regresar por los que habían quedado aislados.
La última etapa de su vida quedó unida al Quest, el barco con el que emprendió su viaje final hacia la Antártida. Shackleton murió de un ataque al corazón en enero de 1922, durante una escala en Georgia del Sur, cuando tenía 47 años. La nave siguió navegando después de su muerte, pasó a manos de una familia noruega y trabajó durante unos 40 años como barco dedicado a la caza de focas en aguas árticas.
Una nueva misión volvió a descender hasta el pecio
El Quest terminó hundido el 5 de mayo de 1962, después de que los hielos flotantes aplastaran su casco en el mar del Labrador. La Royal Canadian Geographical Society localizó el pecio en junio de 2024 mediante sonar de barrido lateral. Canadian Geographic informó de que permanecía derecho sobre el fondo, con uno de sus mástiles caído junto al casco.
La expedición regresó en julio de 2026 junto a la Woods Hole Oceanographic Institution para examinarlo durante tres días. El vehículo Falcon grabó el exterior, mientras el sumergible Alvin llevó a varios miembros del equipo hasta el lugar. Este último ya había transportado a las primeras personas que visitaron el Titanic cuatro décadas antes. Su piloto, Bruce Strickrott, atribuyó el éxito de la operación a la experiencia del equipo en entornos submarinos difíciles.
John Geiger, responsable de la expedición y director ejecutivo de la Royal Canadian Geographical Society, observó primero oscuridad y agua turbia desde el interior del sumergible. Después apareció la proa. El barco conserva partes de la cubierta, varios ojos de buey y el mástil principal derribado.
El casco también muestra el paso de 64 años bajo el agua. Corales rosados cubren varias zonas y alrededor nadan bacalaos, gallinetas y peces lobo. Grandes redes de pesca abandonadas tapan otras partes del pecio y dificultan estudiar los daños. Geiger relacionó ese problema con la actividad humana en el océano: “Las redes son una historia triste porque limitan nuestra capacidad para examinar el barco”.
Una réplica digital permitirá estudiar el Quest desde tierra
El equipo utiliza fotogrametría submarina de la empresa canadiense Voyis para crear una réplica digital en tres dimensiones. Dwight Coleman, codirector científico de la expedición por parte de WHOI, explicó que esta tecnología permitirá estudiar el Quest sin regresar cada vez al fondo y acercarlo al público mediante una reconstrucción precisa. Mark Pathy, especialista principal de la misión, confía en que el trabajo anime a jóvenes exploradores a conocer zonas todavía poco estudiadas.
La campaña continuará hacia el noreste, rumbo a Groenlandia, para revisar el Terra Nova, último barco de Robert Falcon Scott. La ruta enlaza dos nombres de la edad heroica de la exploración antártica, aunque el Quest conserva una historia propia: llevó a Shackleton en su último viaje, sobrevivió otros 40 años y ahora reaparece desde el fondo del mar. ...
이 뉴스, 어떠셨어요?
탭 한 번으로 반응 · 로그인 불필요